No me pidas que sea como un perro, que eso contradice mi esencia. Soy un payaso de delirios que se presenta en mil formas al arte. Que retorna a la realidad sin despintarse la cara.
Y un así, en medio de esta confusión que he combatido, he reafirmado ese susurro en mi conciencia que reza que las mujeres no son presas, que cada ser humano en el mundo no ha de ser tratado más como el frío engranaje de una máquina.
No me pidas que sea como un perro, que al acercarme a otra para consumar el plan, soy solo un pedazo de carne sin poesía; que si bien te deje dos veces, al final optaré por alejarme de manera absoluta y definitiva, hasta que mi amor sea libre.
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