Solo quería un mundo mejor; un mundo mejor para ti. Pero sin ti no queda sobre el mundo más que la plaga cancerigena que conduce maquinas; con las que atropella un perro, con las que huye y se acobarda.
Solo quedo yo y mi desencanto.
Solo quería un mundo ideal, una fantasía de la que hicieras parte.
-Bienvenido al mundo buen salvaje.- me dije.
Bienvenido a tus besos en los labios de un infame.
Bienvenido a la decadencia y a la muerte.
Bienvenido a asumir que solo fuiste la mentira, que me destrozaría el alma, para ser más fuerte.
Del día en que negué la vida te diré, que la melancolía era la luz de mis ojos. O talvez solo fue la expresión de mi deseo insondable, en el que la naturaleza emerge, y sepulta a la humanidad para siempre.
La tarde en que un hasta luego cruzaba el limite de mi cuerpo, la poesía se retorcía adentro; abatida y desesperada, por no poder cambiar tu mundo, por no intentarlo, por dormir en la renuncia.
Que esta noche mi cobardía no te toque: escribí algo para ti, que no leerás nunca.
Antonio Gil.

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