domingo, 21 de noviembre de 2010

Es una amiga


Brindo por veinte inviernos en blanco y negro, y por no ver mi autonomía y mi criterio arrastrándose bajo sus suelas.
Ella es un atropello a la cordura; con las puertas del caos más dulce me besa.
- No se puede ir por el mundo de la mano de la locura-, dicen los banqueros y oficinistas que no han amado nunca.

Quiero cambiar: quiero que el brillo de la luna devore nuestra piel desnuda.
Quiero empeorar a su lado y desterrar a la lógica.

A.G.

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